21 de octubre de 2012

What I am.

Las vidas se cruzan. Unas se quedan en ella para siempre y otras simplemente tienen visado temporal. Los momentos vienen y van. Los sentimientos cambian. Las personas; también.

Todo cambia, todo evoluciona y todo de una manera tan rápida, que percibes casi palpable el mismo movimiento, rompiendo así cualquier ley de física cuántica habida y por haber en este universo.
Y de nuevo aparece ese sentimiento. Esa sensación mezcla de todas sensaciones. Esas ganas de dejarse fluir con el tiempo, llevándote de la mano como una amiga de toda la vida. De nuevo, ese sentimiento de inexperiencia. De expectación ante todo lo que pueda surgir a partir de ahora.

Esta sensación que es vertiginosa. Esta sensación que marea, que te grita al oído palabras que están cifradas en algún idioma abstracto. Esta sensación, que hace que tu Jeckyll y tu Hyde se enfrenten en batallas de vida a muerte cada vez que lo vean oportuno. Jeckyll y Hyde; siempre Jeckyll y Hyde.

Siempre Jeckyll y Hyde.

3 comentarios:

Antonio H. Martín dijo...

Así es la vida, amiga Butter: puro movimiento. Y la única manera de vivir auténticamente es fluir con ella. Por eso todo lo que hagamos por conservar situaciones y por evitar los cambios, irá en contra nuestra.

Un abrazo.

Darío dijo...

Entonces Heráclito no estaba errado...Un abrazo.

Mario dijo...

La verdad es que me has sonado a una canción de Drexler. Pero leerte a ti, a día de hoy y hora de ahora, es mucho mejor que escuchar su música. Música que no ha cambiado, que no ha evolucionado, que no se ha transformado.

Eso sí, sus directos son dulces como la miel...

Un abrazo, transformado, por si acaso.

Mario