14 de junio de 2012

Rabia impresa en tinta digital.

Hablemos claro, sin tapujos y con una mala hostia difícil de superar esta noche.

Te odio. Te juro que te odio con todas mis entrañas y con toda la voluntad que una persona puede tener. Te odio hasta tal punto que desde hace tiempo, cuando nuestro Alfa comenzó, estaba dispuesta a buscar mi propia autodestrucción para solamente verte cómo rabiabas. Como me mirabas con esos ojos negros que se convertían en puro fuego cada vez que nos cruzábamos miradas. Te odio hasta tal punto que era verte y podría sentir cómo las venas me iban a reventar del hervor de la sangre.

Pero también tengo clara una cosa. Y es que te quiero. Te quiero, hasta el punto de que era capaz de sacrificar mi felicidad si eso dependía verte a ti feliz. Te quería hasta tal punto de que era capaz de aceptar todos tus traumas y ayudarte a superarlos. A hacer tus responsabilidades mías. A hacerte el amor sólo con un gesto y a follar con la mirada. Por ti iba a entregarte lo más profundo e ímtimo que tengo y que siempre tendré: yo misma. Mi intimidad. Mi ser. Mis pensamientos. Mi voluntad.

Y nos equivocamos. Nos herimos. Nos amamos. Nos separamos. Y juro que no sé si es la esperanza o las ganas de  pegarte las que me están matando por dentro. No sé si debo mantener la esperanza de que algún día nos volvamos a encontrar, o debo desestimarlas y enterrarlas a seis metros bajo tierra. No sé qué hostias hacer y te juro que me estoy cansando de estar así. Y ahora, por tu puta culpa, estoy de una mala hostia que roza en ocasiones la histeria y la enajenación mental.

Por tu puta culpa. Por tu puta culpa. Por tu puta culpa.

4 comentarios:

Sergio DS dijo...

Intentaría transmitir unas palabras de ánimo, pero es difícil. Calma, puedo decir.

raúl dijo...

es jodido decir algo, sí, esto parece el perro del hortelano, pero con rabia. antitetánica ya.

Darío dijo...

Te odio por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa...

Darío dijo...

Pero te quiero, parece una canción de The Cure...