25 de mayo de 2012

Ni todo, ni nada.

Ser la mala de la película no siempre funciona. Sin embargo, en ocasiones, puede salvarte el alma.
En ocasiones, necesitas sentirte así para ser fuerte.

 Pero hay que saber con quién puedes ser la mala, y con quién ser la que siente el equilibrio. Soy joven, pero no idiota. Y sé que las cenizas, siempre tienen que ser cenizas si son para ir ligera de carga. Como también sé que es bueno que en alguna parte entre tus entrañas y tu cerebro, estén habitando puro fuego. Puras llamas.

Vivas, incandescentes, como una hoguera a la que le echan leña justo en el momento en el que parece que se va a apagar.

1 comentario:

raúl dijo...

fuego con fuego resulta de lo más incendiario, hay que medir el alcance de las llamas antes de echar ciertas chispas, sí