24 de abril de 2012


Dime qué debo hacer. Dime qué es lo que soy, y lo que eres. Dime a qué apostar.
Dime que soy rubia. O por el contrario, dime que soy la morena de tus ojos. O de tu esternón.
Dime que soy tu hígado, tus riñones y la mitad de uno de tus pulmones. Dime qué palabrotas decir. O simplemente dime qué puedo soñar.


No me digas nada de eso. No vengas. No te quedes. No desaparezcas. No hagamos de esto un juego de ciencia ficción donde quién más odia es el que más gana. No nos llenemos de rencor. Simplemente desaparece, y deja que la morena sea rubia por momentos, y que la rubia convierta sus propios ojos en estrellas fugaces andantes. O en humo de tabaco.

3 comentarios:

Sergio DS dijo...

Y con la mano en el corazón ¿qué es lo que realmente quieres tú?

raúl dijo...

ojalá encuentres pronto respuestas desestresantes! una luz, algo.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Y entre incertidumbres, damos vueltas...