14 de diciembre de 2011

Leche leche merengada.

Tralarí, tralará.
Un lacito por aquí, y un lacito por allá.
Tralarí, tralará.
Un poquito de purpurina y un poco más.


Lo que cantan las primas alegra el día a cualquiera. Incluso si de lo que se trata es de un dibujo amorfo lleno de plastilina y purpurina en cantidades industriales.
Aunque claro, ahora que lo pienso, ¿qué puede alegrarte más la vida que la purpurina?
Creo que hoy cogeré un poquito y la repartiré por el mundo. ¡Yo ya estoy llena por todas partes!

4 comentarios:

raúl fdz pacheco dijo...

alegría, alegría!

El Joven llamado Cuervo dijo...

Leche alegre muy.

Mario dijo...

Joder, no sé qué puede alegrarme más... pero vamos, venir aquí hace que sonría por cada poro de mi piel. Y es verdad, o en serio, o de verdad de la buena, llegar aquí es reír hasta la excitación, o exaltarte hasta la risa, o algo así. Pero como muy comedido... porque creo, alguna vez, hay que leer entre líneas, entre letras, y detenerse a pensar y saborear al final de cada punto, y punto.

Gracias...

Acompañan a mi agradecimiento algunos abrazos y un par de besos; uno por mejilla.

Mario

Sergio dijo...

La purpurina tiene una capacidad de expansión similar a la harina. Mi hija tiene varios disfraces que la llevan y acabo yendo a trabajar al día siguiente con brillos y reflejos por todas partes... ¡qué glamour!