1 de octubre de 2011

Puta de piernas cerradas.

Y en ese momento, lo llegué a ver claramente todo. No era yo. No era mi humor ni mis comentarios, ni tan siquiera eran las soberanas ganas de pegarle que me entraban cada dos por tres.


No era yo.Qué bien sonó, tanto en mi cabeza como fuera de ella.


Sí, en ocasiones le llegué a tirar cosas a la cabeza. Sí, en ocasiones nos dedicábamos comentarios demoledores con su porcentaje de rabia y su porcentaje de cariño. Nunca a partes iguales. Sí, podría ser la peor con él cuando quería, sin tremenda dificultad. Pero lo que me demostró al dedicarme tan hermosas palabras, fue algo que procuraré no olvidar nunca.
Porque de alguien que no quiere ayuda, ni ayudarse. De alguien que tiene mucha ira reprimida hacia su inexistente padre, soltándola en pequeñas dosis letales contra las personas más cercanas, de alguien que es capaz de herir y no pedir perdón...


De alguien de ese estilo no me puede sorprender nada.

Ahora, esta puta de piernas cerradas os desea un fin de semana lleno de sexo, amor, mucha diversión y un toque de Jamiroquai.

3 comentarios:

coco dijo...

Te quiero, ¿lo sabes?

raúl dijo...

un piropo muy elegante, sí. mejor bailar!

Melpomene dijo...

Qué intenso! Me encantó!