8 de octubre de 2011

Nubes con forma de sandía y un cierto aroma a lavanda.

Hay días en los que experimentas una sensación rara. Como cuando te pruebas unos zapatos dos tallas más grandes a la tuya. O como cuando oyes una canción que hacía mil años no escuchabas y aún te acuerdas de la letra. Ese momento donde te das cuenta que la Coca-Cola light te sabe más dulce que la normal, o donde una melena vale más que mil palabras y todo parece una película de los hermanos Marx.




4 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Y me pregunto que carajo hacemos acá...

raúl dijo...

la vida está llena de estas epifanías cotidianas. algunas son reveladoras, otras sólo asomos de sospechas, como si jugueteáramos con las última pieza del puzle sideral.

coco dijo...

Te adoro. ¿Lo sabes?

Sergio dijo...

La vida es sorprendente, creo que es la palabra adecuada.
Con todos sus sabores, me conformaría con que fuera una peli de los Marx, aunque absurda sería muy divertida.