15 de octubre de 2011

Espérame en Siberia.

Cuando te prometes algo a ti misma, tienes que cumplirlo. Porque si algo te enseña el tiempo, es que no hay nada peor que el decepcionarte a ti misma. Aunque también te enseña varias cosas. Como que vale más un beso. Un abrazo. Una bofetada en medio de una discusión acalorada. Que la salsa brava hay que tomarla en dosis muy pequeñas, o acabarás con los morros de Carmen de Mairena y un sabor a fuego puro en la boca. Que puedes saber más de la vida de una persona por cómo se comporta que por lo que te cuenta, y que digan lo que digan nosotros somos pasionales. Quiero a alguien pasional a mi lado. Alguien a quien pueda abofetear, besar y abrazar. Alguien con quien jugársela con la salsa brava y con la que pueda tocar la luna con los dedos. Alguien con quien amar. Y reír. Y viajar.

4 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me gusta eso. Alguien por quien poner las manos en el fuego.

Antonio H. Martín dijo...

Sí, amiga, alguien pasional. Es lo mejor, sin duda, porque la vida es, por encima de cualquier otra cosa, pasión.

Un abrazo.

raúl dijo...

a mi me encanta la salsa brava. la pasión abofeteadora no.

coco dijo...

¿Te presto mi tamagochi?