10 de octubre de 2011

Aquel pato en realidad era un jabón.

Me siento en el sofá de mi casa con un café en mis manos. Adoro el olor que desprende, la sensación que te envuelve y te hipnotiza, aunque parezca que está en un punto de ebullición digno de magma volcánico y que en cualquier momento pueda quemarme las manos. Y como por arte de magia, empiezo a reflexionar sobre cómo era apenas hará un par de años, y cómo soy a día de hoy.

Me gusta sentarme a contemplar los momentos vividos que cobran forma en modo de fotografías.


Aún recuerdo cómo cada dos por tres le pedía la cámara a mi madre para hacer fotos de cualquier cosa, lo que fuera, con tal de oír aquel “click” que tanto me gustaba y tanto me gusta a día de hoy. Soy de las que piensan que más vale hacer algo despacio y con paciencia, que hacerlo a la velocidad de la luz. O de las que piensan que más vale tener un móvil de los años 80, algo más parecido a un ladrillo que a un móvil, que uno de los de ahora con 3G, Internet, Bluetooth, PDF, WIFI, PVP, WC,VHS o lo que sea. De las que prefieren coger el coche carcasa de su padre a comprarse uno último modelo, o de las que no se atreven a comer en un McDonald's porque la culpa le escuece a todas horas al pensar que mientras estás disfrutando de una hipercalórica hamburguesa que te obstruirá las arterias a corto plazo, miles de personas darían lo que fueran por llevarse a la boca un trozo de pan.

Soy alguien que ama, que siente. Que pierde la paciencia con facilidad en muchas ocasiones. Que adora decir gilipolleces. Que cuando antes prefería odiar con el alma, ahora se ha dado cuenta que es mejor la más absoluta indiferencia. Que siempre se le tiene que desear el bien a cualquiera, incluso si estamos hablando de tu peor enemigo. Y que si no puedes desearle el bien, tampoco le desees mal. Porque llámalo karma, destino, la vida, sentido aleatorio...pero todo lo que va, viene. Soy alguien que le asquean las matemáticas, pero adora los idiomas. Alguien que sabe que no siempre lo que se dice es lo que se siente, y que si tienes un poco de paciencia en esta vida, todo llega.



Soy una persona.

4 comentarios:

raúl dijo...

tú sí que vales, tú sí que vales!

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me gusta tu forma de describirte. lo que vale decir, que me parece que sos interesante.

JOAQUIN DOLDAN dijo...

y somos parecidos y todo...que lindo lugar el sofá

Sergio dijo...

Estoy de acuerdo. Estoy convencido que se recoge lo que vas provocando y que con paciencias las utopías más lejanas, que no imposibles, se acaban alcanzando, y sino, es un maravilloso viaje mientras casi te acercas a tocarlas.
Sigue siendo la persona que eres.