27 de octubre de 2011

Todos.

Prostituirse. Por amor. O por vicio. O por amor al vicio. Prostituirse porque quieres, o porque te obligan. Prostituir tu mente. Prostituirse por llevarse un trozo de pan a la boca. Por dinero. Porque sí. Prostituirse por un hijo. Prostituir tu cuerpo. Tus ideas. Tu alma.

18 de octubre de 2011

La M con la A...puta.

15 de octubre de 2011

Espérame en Siberia.

Cuando te prometes algo a ti misma, tienes que cumplirlo. Porque si algo te enseña el tiempo, es que no hay nada peor que el decepcionarte a ti misma. Aunque también te enseña varias cosas. Como que vale más un beso. Un abrazo. Una bofetada en medio de una discusión acalorada. Que la salsa brava hay que tomarla en dosis muy pequeñas, o acabarás con los morros de Carmen de Mairena y un sabor a fuego puro en la boca. Que puedes saber más de la vida de una persona por cómo se comporta que por lo que te cuenta, y que digan lo que digan nosotros somos pasionales. Quiero a alguien pasional a mi lado. Alguien a quien pueda abofetear, besar y abrazar. Alguien con quien jugársela con la salsa brava y con la que pueda tocar la luna con los dedos. Alguien con quien amar. Y reír. Y viajar.

13 de octubre de 2011

Las caras son una ciencia aparte.

En días como los de hoy, no puedo evitar que se me ponga un nudo en la garganta. Donde ni hablar, ni mirar, ni sentir puedo. No al menos con claridad. En días como los de hoy, intento no pensar. Como también intento que los murciélagos no se posen en mi cabeza. Ni mirar atrás. En días como los de hoy, puedes saber más con mi mirada que con mil insultos juntos. Sabes más con mis faltas de acciones que con sus presencias. Sabes que necesito un abrazo, un te odio irónico y un todo va a salir bien sincero. En días como los de hoy, puedes saber que no quiero sentirme sola.

10 de octubre de 2011

Aquel pato en realidad era un jabón.

Me siento en el sofá de mi casa con un café en mis manos. Adoro el olor que desprende, la sensación que te envuelve y te hipnotiza, aunque parezca que está en un punto de ebullición digno de magma volcánico y que en cualquier momento pueda quemarme las manos. Y como por arte de magia, empiezo a reflexionar sobre cómo era apenas hará un par de años, y cómo soy a día de hoy.

Me gusta sentarme a contemplar los momentos vividos que cobran forma en modo de fotografías.


Aún recuerdo cómo cada dos por tres le pedía la cámara a mi madre para hacer fotos de cualquier cosa, lo que fuera, con tal de oír aquel “click” que tanto me gustaba y tanto me gusta a día de hoy. Soy de las que piensan que más vale hacer algo despacio y con paciencia, que hacerlo a la velocidad de la luz. O de las que piensan que más vale tener un móvil de los años 80, algo más parecido a un ladrillo que a un móvil, que uno de los de ahora con 3G, Internet, Bluetooth, PDF, WIFI, PVP, WC,VHS o lo que sea. De las que prefieren coger el coche carcasa de su padre a comprarse uno último modelo, o de las que no se atreven a comer en un McDonald's porque la culpa le escuece a todas horas al pensar que mientras estás disfrutando de una hipercalórica hamburguesa que te obstruirá las arterias a corto plazo, miles de personas darían lo que fueran por llevarse a la boca un trozo de pan.

Soy alguien que ama, que siente. Que pierde la paciencia con facilidad en muchas ocasiones. Que adora decir gilipolleces. Que cuando antes prefería odiar con el alma, ahora se ha dado cuenta que es mejor la más absoluta indiferencia. Que siempre se le tiene que desear el bien a cualquiera, incluso si estamos hablando de tu peor enemigo. Y que si no puedes desearle el bien, tampoco le desees mal. Porque llámalo karma, destino, la vida, sentido aleatorio...pero todo lo que va, viene. Soy alguien que le asquean las matemáticas, pero adora los idiomas. Alguien que sabe que no siempre lo que se dice es lo que se siente, y que si tienes un poco de paciencia en esta vida, todo llega.



Soy una persona.

8 de octubre de 2011

Nubes con forma de sandía y un cierto aroma a lavanda.

Hay días en los que experimentas una sensación rara. Como cuando te pruebas unos zapatos dos tallas más grandes a la tuya. O como cuando oyes una canción que hacía mil años no escuchabas y aún te acuerdas de la letra. Ese momento donde te das cuenta que la Coca-Cola light te sabe más dulce que la normal, o donde una melena vale más que mil palabras y todo parece una película de los hermanos Marx.




4 de octubre de 2011

Uno. Dos. Tres. Catorce.

Hoy caminando por la calle me encontré a una anciana que estaba cantando en alto una canción cubana. Acabé cantándola. También me encontré a un dueño de sus 20 perros haciendo footing. Bueno, vale, quien dice 20 dice 30, o 10 (nunca fui buena para esto de las matemáticas). Pasé un calor propio de Agosto en un mes de Octubre, y vi a una niña que tenía más chocolate en la cara que en su chocolatina. Hablé en inglés con unos finlandeses que estaban en Las Palmas y querían ir a Mogán, y me pinté las uñas de azul añil. Por estas cosas merece la pena vivir.

1 de octubre de 2011

Puta de piernas cerradas.

Y en ese momento, lo llegué a ver claramente todo. No era yo. No era mi humor ni mis comentarios, ni tan siquiera eran las soberanas ganas de pegarle que me entraban cada dos por tres.


No era yo.Qué bien sonó, tanto en mi cabeza como fuera de ella.


Sí, en ocasiones le llegué a tirar cosas a la cabeza. Sí, en ocasiones nos dedicábamos comentarios demoledores con su porcentaje de rabia y su porcentaje de cariño. Nunca a partes iguales. Sí, podría ser la peor con él cuando quería, sin tremenda dificultad. Pero lo que me demostró al dedicarme tan hermosas palabras, fue algo que procuraré no olvidar nunca.
Porque de alguien que no quiere ayuda, ni ayudarse. De alguien que tiene mucha ira reprimida hacia su inexistente padre, soltándola en pequeñas dosis letales contra las personas más cercanas, de alguien que es capaz de herir y no pedir perdón...


De alguien de ese estilo no me puede sorprender nada.

Ahora, esta puta de piernas cerradas os desea un fin de semana lleno de sexo, amor, mucha diversión y un toque de Jamiroquai.