27 de septiembre de 2011

El mundo necesita a más tíos como Tony Manero.

Es bueno esto de reencontrarte con un viejo y noble amigo como lo es la escritura. El volver a sentir ese cosquilleo satisfactorio que te recorre al observar cómo letras sacadas de la nada empiezan a fluir por tus dedos, convirtiéndose éstos en autónomos de tu cuerpo por unos minutos.

Me he vuelto a reencontrar con mi gran pasión. O al menos con una de las infinidades que tengo. Algunas confesables; otras no.

Y junto a ella, he vuelto a reencontrarme con algunas facetas y curiosidades que tenía olvidadas.

Como que me encanta comerme la Nocilla a dedo.
O que adoro a los niños, pero es estar con mis primas más de cinco minutos y volverme loca.
Que suelo hacer el ridículo varias veces al día, porque me sienta bien.
Que las prisas no son buenas, y menos para alguien cuyo tiempo se ralentiza.
Y por último pero no menos importante, que me fascinan las películas malas. Sí, el gusto en algunas cosas lo llevo en el culo.

Qué bien está el reencontrarse con una misma, aunque sería mejor teniendo al lado a Travolta abanicándome (o fornicándome, que todo se puede hablar...)

2 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Hacer el ridículo es cosa muy hermosa.

raúl dijo...

pues nada, lo primero es reencontrase a uno mismo, y después ya se puede encontrar a tony manero o a quien haga falta.