7 de marzo de 2011

Reflexión aleatoria de un día (no tan) espantoso, volumen III.


Y volvamos a hablar del malo de la película. De esa mala pécora que debe, tarde o temprano, aprender la lección.


Todos opinamos lo mismo; que una mala acción no debe quedar impune. Lo que nadie se ha parado a pensar, es el por qué esa persona es, a ojos ajenos, el malo. Porque quizá alguien decidió descuartizar a toda su familia y torturarle hasta borrarle las huellas dactilares y a partir de ahí se han dado esas circunstancias. O puede que sufriera una infancia traumática. O yo que sé, puede que Elmo decidiera aparecer en sus pesadillas y enviarle mensajes subliminales junto con Ronald Mcdonald.


Lo que digo, es que antes de juzgar, conozcamos las circunstancias que se han dado. Y si eres un santo, ¿entonces por qué cojones estás juzgando a alguien?


CARPE DIEM

2 comentarios:

un completo gilipollas dijo...

Porque juzgar es el deporte nacional. Así de simple.

Aunque siempre he pensado que es mejor jugar a juzgar. Sobretodo juegos de cama.


Siempre suyo
Un completo gilipollas

Sergio dijo...

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Una vez hice en mi blog una personal reflexión sobre la DOBLE MORAL, hay alguien que desde entonces no me mira de la misma forma. El se lo pierde! y el sabrá...

Carpe Diem
(espléndida máxima)