6 de marzo de 2011

Reflexión aleatoria de un día (no tan) espantoso, II.


Siempre nos enseñaron que el agua y el aceite no se llevan bien. Que el malo de la película nunca puede ganar.

Sin embargo, hay ocasiones en las que lo metafísico se une y tanto el agua como el aceite, por causalidades de la vida, por fin, congenian.


Del malo de la película ya hablaremos otro día.

1 comentario:

Mané dijo...

rara vez pero congenian y lo que mas me gusta es ser como el agua limpia y pura y que el aceite se quede por encima, me encanta....