9 de marzo de 2011

Bésame como sólo los de tu calaña lo hacen.


Digamos que el orgullo a veces puede. Que todos los consejos que te dan, de poco sirven. Y no porque seas una desagradecida que le entran las palabras por un oído y le salen por el otro. En cuanto a eso, pocas veces se da el caso en ciertas personas.


Puede, porque a veces no te queda más motivo que dejarlo salir. Quizá por amor propio, quizá porque a falta de otra reacción, esa siempre estará ahí. Pero eso ya da igual ahora. Es eso o mandarlo todo a la mierda y dejar de una vez todas esas fantochadas y sentir, sentirlo todo, lo bueno y lo malo, como si de un abanico de sentimientos a tu gusto se tratara; sólo que con el pequeño incoveniente de que ni de coña esos sentimientos están al gusto del consumidor. Porque algunas decisiones que tomas en la vida, te pesarán en el alma durante todo lo que te quede de ella. Aunque las hayas tomado con la mentalidad de que no trascenderían más allá de ese día, esa semana o ese mes.

Porque el orgullo, a veces, puede. Y no te das cuenta de ello.




Rómpete el alma e invítame a un trago.

4 comentarios:

Allek dijo...

Despues de un tiempo he regresado con un "Tornado" que tengas maravillosos días.. un abrazo!

Mario dijo...

Me encanta comentar sobre tus comentarios. O algo así. Porque algunas entradas tuyas, algunos textos, algunas palabras, parecen dardos escritos que apuntan a alguien portador de algo...

Es un placer, nada sutil, nada, leerte, saberte, entenderte y repetirte...

Un saludo, agradecido

Mario

Sergio dijo...

La vida es un sucesivo camino de elecciones, algunas pierden validez o son erróneas precisamente porque se deben a un impulso o a un calentón. Hay que hacer lo que dicte el corazón, pero también hay que saber escucharlo.
Las decisiones en caliente se pagan. Creo.

cristal00k dijo...

Es lo que hay, nena.

P.D.: palabro de verificación "docatil"... pues eso... je!