4 de febrero de 2011

Butter flies.


Al habla desde un sitio que no es el correspondiente. Con los medios que no son los correspondientes y con un señor al lado que tampoco es el correspondiente.


Tengo una mantequilla voladora. Ella es muy mona, y me dice cuándo debo. Os estaréis preguntando: “¿Cuándo debes, el que?” Pues sólo eso; sólo cuando debo. En invierno la dejo al aire libre, pero en verano suelo guardarla a salvo de carroñeros y tipos obesos. Ella hace póquer de Ases cuando debería hacer Escalera de color, pero se la refanfinfla. Y es raro, porque incluso siendo mantequilla (MI mantequilla) tiene mejor gusto musical que la mayoría de los tipejos que hay por ahí. Suele viajar en tren, barco y avión hacia Canadá. Ella jura que allí hay pingüinos, pero que tienes que estar atenta para verlos, porque pasan tan desapercibidos como un guiri con chanclas y calcetines en medio de la playa.
¡Ah! También toca el saxo. Pero sólo mientras tiene sexo. Y, si te fijas bien, podrás ver los restos que dejó en Garganta Profunda.


La mantequilla voladora es inmortal.

2 comentarios:

Alberto dijo...

Como no m'enteré de una mierda (soy así de obtuso) diré que hay muchos guiris en españa en verano que son de holanda.

Rosa dijo...

Pues conserva bien a tu mantequilla voladora, porque algo o alguien que te diga cuando debes, es muy valioso!!

Besitossss