27 de noviembre de 2010


Es interesante saber que hay ciertos cambios en tu vida que aparecen de buenas a primera. Sí, vale, todos los cambios a tener en cuenta aparecen así, sin sospecharlo lo más mínimo y sorprendiéndote gratamente (o todo lo contrario, en alguno de los casos) pero algunos te afectan más que otros. No comparemos el hecho de que te ganes la lotería con el que se te ha roto el lápiz. Sin embargo, hay ciertos cambios que te acojonan, y no en vano. Quién sabe si en ese cambio que se ha producido en tu vida aparece de repente Jack el Destripador al cruzar la esquina y te la mete doblada. Claro que no lo sabes, gilipollas. Pero también es cierto que quien no arriesga, no gana...y que quien arriesga demasiado, termina por fastidiarla de soberana manera.


Una vez, recuerdo que me preguntaron qué pensaba acerca del karma, los cambios y el destino. En ese momento no pude decir gran cosa, pero creo que ahora, si me lo volvieran a preguntar de nuevo, diría que no creo en las casualidades. Que cada cambio, cada decisión y cada acontecimiento de nuestra vida, está de alguna manera marcado. Y que, a su vez, cada decisión que decidamos tomar, nos acarrearán consecuencias, ya sean buenas o malas. A corto, o largo plazo.


Cambios, cambios, cambios...y luego dicen que la que tiene mala leche aquí soy yo.

6 comentarios:

Curiyú dijo...

A mi me encantan las casualidades. Me parecen muy clarificadoras, me abren caminos, me dejo llevar por la intuición. Y me gusta creer en ellas.

Ene dijo...

¡Ah, el riesgo y las decisiones! La salsa, queramos o no, de la vida.

Antonio H. Martín dijo...

No quiero parecer pedante, amiga Kimberly, pero está claro que la vida es cambio. Es como el agua, en continuo movimiento, si se estanca, se pudre.
El karma no sé si es real, aunque muchas veces lo parece, y las casualidades no me las creo como tales; creo más bien en las causalidades, que no sé si tienen que ver o no con el karma.
En cualquier caso, uno debe estar siempre atento y vigilante, para saber si ese cambio es positivo o no.

Te dejo una música de Oldfield que habla de una campana:

Saved by a bell

Un abrazo.

Rosa dijo...

Sí, yo también creo que cualquier cambio en nuestras vidas afecta de una manera u otra la dirección que vayamos a tomar, y esa decisión a su vez afecta a los cambios que nuevamente se van a producir, y esos cambios vuelven a incidir en como actuaremos..... y así sucesivamente. Es como un efecto dominó, nada se queda en nada y aún quedándose, lo que sigue ya no será igual.

Creo que me he liado, no?

Besosss

cristal00k dijo...

Los cambios, cuando son inesperados, producen, a veces, una sensación de pérdida... pero siempre llevan en sí mismos la semilla de lo "nuevo" de lo que viene... y deberíamos darle mucha más "chance" de la que le damos...
Pero cada uno, los vive a su aire.
Un beso, crack!

Sam Aral dijo...

Es una virtud secreta, de ahí ha que no se debe ni decir ni compartir para así, poder disfrutar de algo propio.

Sabes que me gusta esta entrada, leí en un comentario " no creo en las casualidades sino en las causalidades", pues toda la razón del mundo, lo bello de las cosas es que todo tiene su fin, es lo que les da el valor, no hay que estancarse en el pasado, puesto que este es lo que es, hay que fluir hasta el final

Saludoss