25 de octubre de 2010

And love is not a victory march.

Hoy no es un día normal.

No, no lo es.


Las nubes son rojas, el sol parece verde y la tierra es de color amarillo. Porque hoy, precisamente hoy, a esta hora de este día de este mes de este año, me siento desubicada. Rara, perdida. Porque ya no sé si todo lo que he hecho hasta ahora en mi vida servirá para algo, si seguiré haciendo lo que considero yo correcto o por el contrario tiraré la mía vida por la borda. Ya no estoy segura de nada, ni tan siquiera de que , efectivamente, me llame Kimberly y no Patricia. Hoy, precisamente hoy, a esta hora y en este mismo lugar, no estoy segura de ser guapa. Ni de tener amigos de verdad. Porque quién me dice a mí que ese texto de la página 67 de ese libro que te estás leyendo en estos momentos es un texto y no una puta caricatura. Quién me dice a mí que soy inteligente, y no una cateta que sólo sabe hablar bien. O el por qué demonios intento hacer las cosas bien, a mi modo pero bien, y siempre salgo cagada. Estoy muerta de miedo, porque nunca había tenido tantas dudas acerca del todo y la nada.
Aunque bien es cierto eso de que nunca digas nunca.

Por qué, por qué y por qué. Demasiadas preguntas retóricas con múltiples preguntas irónicas.

La cuestión aquí, es saber si en este instante, en este mismo lugar, a estas horas, estoy segura de algo.

5 comentarios:

Ene dijo...

Puedes estar segura de que tú has escrito esto, y el resto de secretos de este blog. Y de que junto con el All along the watchtower de Hendrix, la de Jeff Buckley con Hallelujah es una de las mejores versiones que he oído jamás.

Gaearon dijo...

Estás segura de que no estás segura.
Tú tranquila. El sol mañana volverá a salir.

Besos

Polux dijo...

Es una canción bella esa, silent lucidity,,,


la vida es rara, rara como el sol, al igula que el amor... la vida es rara... pero sólo nos queda ver que hay al final del camino esprando con silenciosa lucidez.



un saludo.

Mario dijo...

De verdad, para el año próximo, que está ahí, agazapado, esperando y esperándonos, prometo lo del gimnasio, lo de perder cinco kilos (de peso, no de pesos en el bingo), lo de escribir más y, sobretodo, lo de visitar más y corresponder más y tratar mejor a los que escribís como escribís haciendo lo que hacéis.

Sólo puedo decirte que somos la suma infinita de un montón de preguntas sin respuestas.

Me gustó tu texto, y te felicito por ello... y me gustó el video de más abajo, y las fotos de la derecha de arriba a abajo y todo, ya ves, todo, todito, todo.

Un abrazo, sin preguntas.

Mario

Curiyú dijo...

Es bueno saberse débil, ser consciente de la inexorable fragilidad.