9 de octubre de 2017

De pianos y violines

Las palabras pueden llevarte a sensaciones inimaginables. Pueden doler, pueden sentenciar, pero también pueden liberar y volver hacerte sentir sensaciones y sentimientos que creías olvidados. Sensaciones tan magníficas, que se tatúan en tu interior.

Mi miedo a las palabras ha crecido durante años. Miedo a saber si son ciertas o sólo un espejo. Miedo a que puedan revelar situaciones que no quieres vivir -o incluso miedo a vivir las buenas situaciones, porque no sabes si serán ciertas o no-. Ese mismo miedo, muchas veces me lleva a mi mundo onírico personal, donde la sinestesia, las hadas y la música clásica se apoderan de mi mente y mi ser, y me evaden del mundo real.

A veces, me evado tanto que no sé distinguir lo real.

Sé que ese miedo tiene que irse. Y sé que ese miedo se irá. Mientras tanto, busco la manera de superarlo.

28 de septiembre de 2017

Wide awake.

Noches de té, recuerdos y catarsis. Recordar cómo era ser una mantequilla voladora sin alas es, de hecho, de las pocas cosas más difíciles que he hecho en mi vida.

De vuelta al inicio.

12 de julio de 2013

Está claro que mi misticismo y el forro de tus cojones hacen buena combinación.

23 de junio de 2013


Me pregunto si Van Gogh dudó antes de cortarse la oreja. O si alguien le puso pegas a Dalí al coger un pincel en su mano por primera vez. Quizá a Stevie Ray Vaughan le tacharon de torpe alguna vez por ese acorde mal tocado y a Bruce Lee le aconsejaron que se dedicara a cualquier otra cosa que no fueran las artes marciales.

17 de junio de 2013

Voodoo Child.


Hoy me he levantado de la cama con canciones de Jimi Hendrix, he cocinado con Janis Joplin y paseado por los alrededores al ritmo de Jim Morrison hasta acabar en IKEA. ¿Coincidencia banal o señal del destino subliminal?

28 de octubre de 2012

Como una canción de Al Green.

Esto está siendo realmente, realmente extraño.

He empezado una nueva etapa, y lejos de alegrarme me siento completamente perdida.
Sí, admito que me hice ilusiones. Admito que en mi mente creé un mundo paralelo a este en el cual idealicé todas las situaciones nuevas por las que estoy pasando en estos momentos.
Sé que me lo he buscado yo sola. Si no idealizas, no te decepcionas. Algo fácil de decir y pensar, pero en ocasiones un tanto complicado de llevar a la práctica.

Sin embargo, no creo que ello sea tanto como para sentirme como me siento en estos precisos momentos. Estoy asustada. En realidad, siempre lo he estado ante situaciones nuevas. Me pasó hará hará un año. Me pasó hará no mucho y me sigue pasando ahora. Pero ahora se vuelve más intenso. Lo que antes era una tormenta tropical ha pasado a convertirse en huracán. Un huracán emocional el cual, ahora me doy cuenta, tengo que parar  yo misma. Y eso asusta aún más.

Mientras tanto, sigo en pie.

27 de octubre de 2012

Reflexión aleatoria de un día (no tan) espantoso.


Realmente no sé qué pensar. Ni qué decir. Sólo que el desconcierto a veces es tan grande, que mejor pararse un rato y simplemente respirar.